El sistema se basa en el concepto de «Reutilizar, Recargar y Reanudar»:
Botella permanente: Mantienes el pulverizador reutilizable y la botella exterior rígida.
Bolsas de recarga selladas: Cuando se agota el limpiador, en lugar de tirar la botella a la basura, solo extraes la bolsa flexible interior e insertas una nueva recarga sellada.
Sin mezclas ni derrames: No requiere que viertas líquidos concentrados ni que midas agua, lo que evita por completo el contacto directo con el producto químico.
Ventajas principales
Reducción del 98% de plástico: Al utilizar únicamente bolsas de recarga flexibles en lugar de botellas rígidas convencionales, se genera un residuo mínimo.
Tecnología Antigoteo: Cuenta con una válvula profesional que permite pulverizar el producto de forma segura en cualquier posición (360°), mejorando la ergonomía.
Ahorro en transporte y CO2: Al ser recargas compactas, optimizan el espacio logístico y reducen sustancialmente la huella de carbono generada en el transporte.
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